Hasta aquí parecía todo correcto y fácil, pero el inicio que tuvimos ya presagiaba lo que pasaría el final.
Infernaliko me iba a prestar una mochila de las suyas con la típica bolsa de agua para ir bebiendo con un tubito que sobresale por fuera, este deposito era nuevo, lo desprecintamos allí mismo. Pues bien al hacer la mochila, lleno el deposito del agua y la meto dentro y a los pocos segundos nos damos cuenta que chorrea y se esta mojando todo... rápidamente vacío la mochila. Por suerte apenas había mojado la ropa de abrigo que llevaba para la noche y mas o menos se salvo la situación.
Cambio de mochila por una enorme, una que tenia por ahí que con la ropa algo mojada, al llenarla pesaba como un muerto.
Mientras tanto la caminada tenia inicio a las 17h pero podías ir saliendo hasta las 18h. Casualmente ese día volvían los otros dos participantes Víctor y Rebo de Madrid aque habían estado haciendo el gayofis, y habían apurado tanto que iban a llegar a la salida casi a las 18h con el horario de control a punto de cerrar. El problema de esta salida tardía es que se llevaría ya una hora de retraso respecto a la gente, algo clave con lo que nos pasaría después.
Finalmente salimos los últimos y empezamos a caminar con nuestro cachondeo de siempre ignorantes de lo que nos esperaba durante el camino.
A media tarde llegamos al primer avituallamiento en el que quedaba poca cosa. Apenas nos habíamos cruzado con nadie durante nuestra ruta y eso ya nos empezó a preocupar ya que no llevábamos comida y dudábamos de si quedaría algo en el de la cena.
No íbamos muy preparados para tal hazaña ya que Rebo llevaba una mochila cargada pero de las que van cruzadas y le estaba dejando una marca en el hombro que le empezaba a doler. Finalmente con mi mochilo enorme pude guardar su mochila dentro pero eso ya pesaba como un muerto y tuvimos que ir rotando esa carga.
El calzado tampoco era el apropiado para ir por montaña, al menos en mi caso y el de Rebo que no teniamos calzado de montaña y ya íbamos notando el asfalto irregular que íbamos pisando y las plantas de los pies se resentían.
Se iba haciendo de noche aunque los ánimos seguían intactos, sacamos las linternas que tampoco eran la gran cosa y empezó el lío con la oscuridad.
En algún momento de la caminata, empezamos a seguir otras marcas equivocadas, parece ser que las del año anterior o cualquier otra cursa de montaña. Viendo la hora que era casi las 12h y no encontrar el avituallamiento ya nos hizo entrar en alarma y hacernos dudar de si íbamos por el buen camino. Esas marcas nos llevaron a un pueblo donde encontramos a otros participantes también perdidos. Intentamos buscar juntos de nuevo el camino pero ellos se rindieron y se quedaron en ese lugar.
En vez de volver al bosque a buscar las señales buenas, quisimos seguir en carrera y se nos fue la olla ya que nos metimos por una carretera, creo que comarcal, que no estaba iluminada e íbamos sin chalecos de esos fluorescentes ni nada, caminando por el arcén.
Siguiendo esa carretera conseguimos llegar a Cal Pupinet. Víctor sabia donde estábamos y desde allí si podíamos reencontrar el camino para llegar a Montserrat. Intentamos ir a ver si podíamos comer algo en el famoso Cal Pupinet (famoso ya para nosotros..jeje) pero eran las 2 de la madrugada y estaban cerrando. No habíamos comido nada en horas y nos quedaban varias mas y algunos kilómetros para poder hacerlo, por lo que tuvimos que tomar una decisión sobre que hacer. Infernaliko tenia llagas en los pies, Rebo y yo con dolor en las plantas de los pies, el único mas entero era Vic. Tras un duro debate sobre si continuar, o ir hasta el siguiente pueblo que tenían tren y esperar a que abriesen o la definitiva que Vic llamase a su padre que también sabia donde estábamos ubicados tomando como referencia el "famoso" Cal Pupinet.
Finalmente Vic decidió despertar a su padre y él fue nuestro salvador en una noche que podía haber sido un desastre total mas de lo que ya fue si hubiésemos intentado seguir o hubiésemos tomado alguna otra decisión loca de las nuestras.
La moraleja de la historia es que si algo empieza mal, acabará peor... Aun así ahora lo podemos recordar como algo friki que hemos hecho, otro expediente que ha hecho que yo no volviese a intentarlo (los demás si lo probaron en otras ocasiones con mejor y peor resultado).

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